10 consejos para hacer la compra con mentalidad ecológica

10 consejos para hacer la compra con mentalidad ecológica

¿Podemos hacer la compra sin dañar el planeta?

El acto cotidiano de ir a hacer la compra puede convertirse en una pesadilla para una persona preocupada por el respeto al medio ambiente. Revoolt ha elaborado 10 pautas que nos ayudan a comprar y consumir de una manera mucho más consciente y responsable.

Apoya el comercio justo
Trata de surtirte en empresas que respetan el medio ambiente y los derechos humanos, que rechazan la explotación infantil y la desigualdad entre hombres y mujeres, que informan del origen de sus productos y que pagan adecuadamente a los productores (generalmente cooperativas) para que tengan mejores condiciones de vida.

Adquiere productos locales
Son los que se producen en nuestro entorno más próximo, por lo que no sólo favorecen la economía local, sino que también reducen el gasto energético y el impacto medioambiental (al ahorrar en combustible y packaging). Además, resultan más sanos y económicos por acortar la cadena de distribución.

Consume alimentos ecológicos
Son más sanos porque son naturales y conservan todas sus propiedades nutritivas, y porque en su elaboración no se utilizan sustancias químicas ni organismos modificados genéticamente. En su cultivo también se respeta la flora al no utilizarse aerosoles y, en el caso de los animales, se garantiza que vivan en semi-libertad y que no sean manipulados para lograr una mayor producción.

Apúntate al granel
Además de en supermercados y tiendas de barrio, muchas ciudades de España ya cuentan con nuevos comercios que venden multitud de productos al peso. Algunas de sus ventajas: prácticamente no se generan residuos (la gente puede ir con sus bolsas de tela o envases reutilizables), se puede comprar en muy pequeñas cantidades y evitar desperdicios, se compra a conciencia sin caer en las trampas de los envoltorios…

Compra sólo lo necesario
El consumismo tiene enormes repercusiones para el planeta y las personas que lo habitamos. Para no dañar los limitados recursos naturales de que disponemos hay que consumir menos, sólo lo necesario, sin dejarse llevar por caprichos superfluos. Antes de ir a la compra, podemos hacernos preguntas como: ¿qué me hace falta; es una necesidad o un deseo?, ¿estoy eligiendo libremente o es una compra compulsiva?, ¿cuánto tengo de eso, lo voy a usar?, ¿cuánto me va a durar, lo puedo pedir prestado, puedo pasar sin ello? Con esas respuestas seremos más conscientes de que realizar un consumo responsable sólo implica cambiar ciertos hábitos sin grandes esfuerzos.

Despídete de las bolsas de plástico
Está comprobado que una bolsa de plástico tarda unos 55 años en descomponerse y que 8 millones de toneladas de plásticos acaban en los mares y océanos anualmente. Así que llévate las tuyas de casa, o procura que sean bolsas biodegradables (elaboradas con almidones de plantas), de celofán, de papel o de plástico HDPE, que no desprende toxinas, es reciclable y que, por ser muy resistente, favorece su reutilización infinidad de veces.

Evita los envases contaminantes
Intenta huir de los envases de plástico fabricados con polietileno y poliestireno, dos de los materiales más peligrosos para los ecosistemas, y opta por los de vidrio reutilizables o los biodegradables. También te conviene saber que los envases de acero se reciclan mejor que los de aluminio, y que los tetrabrik necesitan materias nuevas y más energía para poder reutilizarse.

Recicla bien la basura
Tenemos que ser conscientes de que unos simples gestos pueden contribuir decisivamente a la mejora de nuestro entorno. La necesidad de nuevas materias primas para la fabricación de nuevos productos, así como todo el proceso de extracción, transporte, elaboración y gasto energético disminuye al usar los residuos que generamos. También se evita que esos residuos acaben en vertederos, cada vez más saturados, y aumenten las emisiones de gases de efecto invernadero. Para ayudarnos en la tarea, Ecoembes ofrece una excelente guía que enseña a reciclar de forma sencilla.

Recurre a eco-aplicaciones móviles
La tecnología está de nuestro lado. BuyCott, por ejemplo, con tan sólo escanear el código de barras de un producto, nos dice qué empresa está detrás del mismo, si hace experimentos con animales, si contiene organismos modificados genéticamente (OMD)… A su vez, GoodGuide, también con el código de barras, nos desvela los impactos ambientales, sanitarios y sociales de todo tipo de productos, desde champús a galletas.

Opta por el reparto a domicilio en vehículo eléctrico
Algunos supermercados ya disponen de este servicio de la mano de Revoolt. Sus principales beneficios son que ahorran combustible, no contaminan el aire con emisiones de CO2 y optimizan las rutas de entrega al ser más ligeros y estar conectados. Hay que tener en cuenta que el 50% del gasóleo consumido en las ciudades es para transportar mercancías y que el 25% de las emisiones de CO2 en entornos urbanos las produce este sector.