Comer insectos, ¿la alimentación del futuro?

La entomofagia, el hábito de comer bichos o insectos está de actualidad. En una gran cantidad de países del mundo como China o México, ingerir este tipo de alimentos está completamente normalizado. Pero, ¿por qué todos los medios nacionales hablan de ello? La Unión Europea acaba de autorizar la venta de este tipo de animales para consumo humano.

Han tenido que pasar dos años para que entrase en vigor el nuevo reglamento sobre Novel Food, es decir, todos esos alimentos a los que no estamos habituados a comer o cuyos sistemas de elaboración no se han utilizado con anterioridad.

El debate sobre si se introducirán o no en la dieta diaria del futuro está abierto. ¿Comeremos alimentos procedentes de insectos de manera natural en España? Alberto Mas Gomis, técnico superior en dietética y cofundador de Insectfit, compañía alicantina dedicada a la elaboración y distribución de alimentos derivados de insectos, tiene una opinión al respecto: “Va a costar pero yo creo que sí. España es reacia hacia cambios alimenticios pero la gente quiere llevar un modo de vida más saludable, quiere saber lo que come y qué alimentos son los más nutritivos y ahí, los insectos forman un papel crucial”.

Los insectos poseen una gran cantidad de nutrientes y proteínas beneficiosos para el cuerpo humano, es por eso que los deportistas son uno de sus grandes objetivos del mercado aunque no los únicos. “No solo nos decantamos por el mundo fitness porque queremos ampliar la gama de alimentos”, expresa Mas. Actualmente, Insectfit produce, utilizando como materia prima el grillo, barritas energéticas de chocolate, chocolate puro con naranja, caramelo, y harina y pasta pero en un futuro no lejano esperan aumentar la gama de sus productos.

Producción sostenible con el medio ambiente

La crianza de este tipo de animal repercute en varios aspectos positivos: la contaminación es mucho menor y podría ser una solución para los países con inseguridad alimentaria. Sus granjas son escalables (ocupan poco espacio) y producen una cantidad de gases de efecto invernadero y de CO2 mucho menor que, por ejemplo, la ganadería. Asimismo, necesitan muy poca agua y alimentos, por lo que podrían ser una solución efectiva a la malnutrición en ciertas partes del mundo.

Como hemos explicado anteriormente, comer bichos aporta una gran cantidad de nutrientes y proteínas, pero puede que esto no sea suficiente para se normalice su consumo. Habrá que esperar para comprobar si el primer paso aprobando su venta, influye positivamente en que se asiente la cultura de la entomofagia en España.