Caracoles en la mesa

Caracoles en la mesa

El caracol es uno de esos alimentos que no deja indiferente. Hay personas que no los pueden ver y otras para las que se trata de un manjar. La realidad es que en nuestro país se consume aproximadamente medio kilogramo de caracol por persona y año y eso son muchos caracoles.

El caracol posee una carne muy nutritiva, rica en proteínas de alto valor biológico. Se consume, que se tenga conocimiento, desde el Neolítico. En la Roma de los Césares era un producto muy valorado y consumido por las clases altas. Hasta tal punto tenía demanda que se especializaron en su cría y desarrollaron granjas dedicadas a la helicicultura. También consumían las huevas de este molusco a las que denominaban “perlas de afrodita”.

Consumo del caracol en España

El caracol más consumido en nuestro país es el de la especie Helix Aspersa o caracol de jardín, pero dependiendo de la región también son consumidas otras especies. Hay regiones en las que es consumido en fechas especiales, como puede ser Álava en la festividad de San Prudencio y regiones en las que se consume de manera habitual como sucede en Cataluña o Andalucía.

También hay que destacar la variedad de recetas que existen. Cada región tiene su manera de cocinar los caracoles. En el País Vasco es muy común cocinarlos con salsa vizcaína, en Cataluña son muy conocidos los caracoles a la llauna y en Andalucía los caracoles a la andaluza para los que usan la cabrilla, un caracol pequeño y de color claro al que añaden hierba buena, guindilla y pimienta.

Granja de caracolesTrazabilidad del caracol

La mayor parte del caracol que se consume en España es caracol silvestre. Casi el 70 % del caracol consumido proviene directamente de la recolección en campos y bosques. Sin embargo, en nuestro territorio existen granjas dedicadas a la cría y engorde de caracol o helicicultura que es el nombre que recibe esta actividad. Hablamos de un caracol que crece y se alimenta de manera controlada posibilitando así la trazabilidad del producto.

Y es que deberíamos tener presente que el caracol es un molusco que por su fisionomía y hábitos tiende a acumular metales pesados del entorno donde vive, como plomo y mercurio. De la misma manera cuando es recogido en los márgenes de la carretera puede presentar trazas del veneno que se suele usar para evitar que crezca la hierba. Así, si no estás segura de la procedencia de los caracoles que vas a cocinar, la mejor opción es optar por el caracol de granja.

Recetas con caracoles

Más información: Caracoles Gatika