¿Qué es la gestación subrogada?

La gestación subrogada es una técnica de reproducción asistida en la que una mujer acepta gestar el hijo de otra pareja o individuo.

Esta técnica está más presente que nunca en los medios nacionales tras la proposición de ley del partido “Ciudadanos” para legalizarla como una práctica “altruista“.

Las personas buscan en la gestación subrogada, la manera de formar su familia cuando por su propia naturaleza no pueden. En un inicio, se puede pensar que las parejas homosexuales son su único público, pero nada más lejos de la realidad, las parejas heterosexuales y los solteros también la utilizan.

Este tipo de embarazo es una técnica de reproducción de ética controvertida, al entender que durante el proceso se cosifica tanto al niño como a la mujer. Esta es la razón por la que una gran cantidad de países no aceptan legalmente ni socialmente la gestación subrogada. España es uno de ellos. Aquí, solo se considera como madre legal del niño a aquella que le ha dado a luz, es decir, a la gestante.

Las personas residentes en territorio nacional, solo pueden realizar esta práctica acudiendo a países del extranjero. Allí, agencias especializadas se encargan de tramitar el proceso de fecundación y todos los pertinentes documentos administrativos.

¿En qué consiste la gestación subrogada?

Esta técnica consiste en la creación de embriones mediante fecundación in vitro que acaban transfiriéndose al útero de la gestante.

En la mayor parte de los casos, tanto los óvulos como los espermatozoides, son proporcionados por los futuros padres. Si no fuera posible, serán aportados por unos donantes. Para reducir al mínimo la relación entre el bebé y la gestante, en la mayoría de los países, se prohíbe que sea esta mujer la donante de los ovarios.

Una de las principales razones por lo que resulta tan controvertida la gestación subrogada, radica en la compensación económica. Si bien es cierto que existen mujeres que no reciben dinero a cambio, salvo los gastos derivados del proceso del embarazo, la gran parte de mujeres sí lo hacen, el cual es además, bastante elevado.

De ahí surge el argumento de sus detractores, al asegurar que al final son las mujeres con menor capacidad adquisitiva quienes se ven obligadas a prestar su cuerpo por dicha compensación económica y no por ayudar a esos padres.

El debate está abierto. Lo que si que es un hecho, es que el momento más complicado de todo el proceso es cuando el bebé tiene que volver a España. La filiación realizada en el país de nacimiento no tiene por qué tener validez en España. Solo es aceptada cuando un juez la establece por sentencia.

La madre gestante deberá renunciar a la maternidad del niño, quedando como único tutor su padre (quien donó los espermatozoides). A continuación, la madre de intención podrá adoptar al niño y convertirse así en su progenitora legal.