¿Qué pasa si mi banco lo compra otra entidad?

El comparador bancario HelpMyCash.com nos resume qué ocurre si nuestro banco es adquirido por otra entidad.

Son muchos los españoles que durante los últimos años se han visto forzados a cambiar de entidad debido a las compras, fusiones e integraciones que hemos vivido en España a raíz de la crisis. Para los pequeños ahorradores, este tipo de procesos puede generar cierta inquietud, ante la incertidumbre de no saber qué va a ocurrir ni cómo va a cambiar su relación con el banco. Para solucionar las principales dudas, el comparador de cuentas y depósitos HelpMyCash.com nos resume los principales escenarios en los que podemos encontrarnos si nuestra entidad desaparece.

1- El número de cuenta cambia

Cuando una entidad es absorbida o adquirida por otra lo más probable es que la numeración de las cuentas del banco desaparecido cambie y adopte el código del banco matriz. Un cambio que no supone ningún coste para el cliente y que, en muchos casos, puede pasar incluso desapercibido. Por lo general, la entidad resultante del proceso de compra se encargará de corregir todas las domiciliaciones de manera automática y es probable que durante un tiempo el número de cuenta antiguo esté redireccionado al nuevo.

Pero podría ocurrir también que el banco decida mantener el código identificativo de la entidad adquirida. En ese caso, no habría cambio de numeración.

Sea como fuere, la entidad resultante tendrá que informar al cliente si finalmente decide cambiar la numeración de sus cuentas, sobre todo para que lo tenga en cuenta de cara a futuras domiciliaciones, adeudos y transferencias.

2- Se reduce el número de oficinas

Aunque en muchas ocasiones la adquisición de un banco supone para la entidad compradora una oportunidad para ganar cuota de mercado en aquellas zonas en las que el banco desaparecido tenía más presencia, es probable que se produzcan duplicidades, lo que desembocaría en el cierre de algunas sucursales. Si se da el caso, el banco informará al cliente de cuál es su nueva oficina.

3- Las condiciones de los productos pueden variar

He aquí el punto que más suele preocupar a los clientes que, de repente, se ven forzados a migrar a una nueva entidad. Hay que diferenciar entre los productos cuyos contratos tienen una duración definida, como los depósitos a plazo fijo, las hipotecas o los préstamos, y los que tienen una duración indefinida, como las cuentas corrientes, las de ahorro y las tarjetas.

En el primer caso, el banco comprador debe mantener las condiciones de los productos obligatoriamente, por lo que los depósitos que estén vigentes seguirán conservando la misma rentabilidad y las hipotecas y los préstamos seguirán teniendo el mismo tipo de interés, el mismo plazo y las mismas condiciones.

La obligación anterior no se mantiene en el caso de las cuentas y de las tarjetas cuyas condiciones, comisiones incluidas, pueden verse modificadas en cualquier momento. Eso sí, el banco debe avisar con al menos dos meses de antelación al cliente de las nuevas condiciones o del cambio de tarifas y este tiene justamente ese plazo para cancelar los productos si ya no le interesan.

Para ser justos, hay que recalcar que la compra de un banco por parte de otro no implica, necesariamente, que las condiciones de los productos vayan a variar, pero las posibilidades de que eso ocurra son muy altas, ya que la nueva entidad querrá adaptar todos los productos que haya heredado a su política de negocios.

4- Las deudas se deben seguir pagando

Como hemos remarcado en el punto anterior, las condiciones de los préstamos personales y de las hipotecas seguirán siendo las mismas que aparezcan en el contrato, lo que cambiará tras la compra será el acreedor. Pensar que la compra de un banco implica la desaparición de las deudas es un error: los créditos se tendrán que seguir pagando y, en caso de no hacerlo, se tendrán que asumir las consecuencias (intereses de demora, comisiones, inclusión en un fichero de morosos, embargos…).

5- La cobertura del FGD disminuye

Aquí pueden ocurrir dos cosas. Si la entidad adquirida se disuelve y los nuevos clientes pasan a formar parte del banco comprador, la cobertura de hasta 100.000 euros del FGD, que respalda las cuentas y los depósitos, se unifica. De manera que aquellos clientes que antes de la compra estuviesen en los dos bancos por separado y tuviesen garantizados 100.000 euros en cada uno de ellos ahora verán como la garantía se unifica y se reduce a la mitad.

Sin embargo, si la entidad comprada mantiene su ficha bancaria y no desaparece, aunque a efectos prácticos asimile los productos y la operativa del banco comprador, podría seguir manteniendo una cobertura independiente.