Donald Trump abandona el Acuerdo de París contra el cambio climático

Donald Trump sigue en su propósito de ser el presidente de EEUU más odiado de la historia. Cada intervención del mandatario es más controvertida que la anterior. ¿Su última decisión? Abandonar el Acuerdo de París contra el cambio climático en el que participan 175 países.

En su intención de “hacer América grande de nuevo”, el presidente de más de 321 millones de personas, se apoyó en el cálculo económico para excusar su decisión. De nada han servido los argumentos de la comunidad científica ni la presión de las grandes corporaciones como Chevron y General Electric. Proteger el medio ambiente no entra dentro de sus planes.

Trump siempre se ha mostrado reacio respecto a este asunto. Ya en el año 2012 escribió en su cuenta de Twitter que el concepto del calentamiento global fue creado por China con un objetivo (perjudicar a Estados Unidos).

Los presupuesto de 2018 presentados el pasado Marzo ya presagiaban un futuro oscuro. La inversión en energías renovables de 350.000 millones de dólares de la Iniciativa Global de Cambio Climático quedaba suspendida al igual que la financiación del Fondo Climático verde de la ONU aprobada durante el último gobierno de Barak Obama, de la que todavía faltan por abonar 2.000 millones de euros.

Pero, ¿a qué se niega Trump con esta medida?
Las principales medidas que promueve el Acuerdo de París son:
Mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 ºC con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 ºC.
• Aumentar la capacidad de adaptación a los efectos enemigos del cambio climático y promover la fortaleza al clima y un desarrollo con bajas emisiones de gases de efecto invernadero (sin comprometer la producción de alimentos) y conseguir que los flujos económicos sean compatibles con ese propósito.
Adoptar cada país sus propias medidas con el fin de alcanzar dichos objetivos. Los países en proceso de desarrollo tendrán más tiempo para alcanzar esos propósitos mientras que los países más desarrollados deberán encabezar los esfuerzos, adoptando metas absolutas de reducción de las emisiones. (EEUU es el segundo país más contaminante del mundo)
• Promover la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero, fomentando al mismo tiempo el desarrollo sostenible.

Las reacciones internacionales no se han hecho esperar y han sido muy contundentes:

Steffen Seibert, portavoz del gobierno alemán: «Lamento la decisión del presidente de EE.UU. A seguir con todas las fuerzas por una política global contra el cambio climático que proteja nuestro planeta».

Emmanuel Macron, presidente de Francia: “A todos los empresarios, científicos, ingenieros, ciudadanos responsables, quienes se decepcionaron por la decisión de Estados Unidos: venid aquí con nosotros para trabajar juntos en concretas soluciones para nuestro clima, nuestro medio ambiente”.

Fuente: www.newsroom.unfccc.int/
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