El mito de la barriga cervecera

La culpa de que algunos tengan, que no tengamos, esa famosa “barriga cervecera” es de la cerveza, por supuesto. Pues no, parece que no. Según un estudio realizado por miembros de la Academia Española de Nutrición y del departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid (sí, mucha gente), el mito se queda en eso, en mito.

Y es que pobre cerveza, con lo rica que está. Y es que además, se confirma que un consumo moderado y habitual de cerveza provoca una composición corporal más acorde en comparación con los no consumidores, sobre todo en hombres. Incluso se pueden incluir dentro de la dieta mediterránea, siempre y cuando no superemos los 20 o 30 gr de alcohol al día, claro.

Entonces ¿quiénes son los culpables de la denominada y famosa “barriga cervecera”? Podríamos acusar a los malos hábitos alimenticios, el tabaco, el sedentarismo o la genética. Pero seguro que habrá alguno más. Luego llega la obesidad y el incremento del volumen de masa corporal.

Seguimos. Según este estudio, la cerveza tampoco influye en el aumento de la presión arterial como se dice. Otros resultados publicados corroboran este esta conclusión, que el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares no está relacionado con el consumo de esta bebida.

Y para finalizar, también se desprende que los consumidores de cerveza tienen una mayor protección antioxidante gracias al lúpulo y la malta. Además, ayuda a disminuir el colesterol malo y regular el colesterol bueno. Porque una caña de 200 mililitros aporta 84 kilocalorías, un porcentaje muy pequeño de las 2.000 – 2.500 kilocalorías que son “recomendables” consumir en el día a día. Depende de cada uno, claro está, no son estádares fijos.

Ahora no nos pongamos todos a beber cervezas “como locos”, todo en exceso es malo. Con este artículo solamente queríamos quitar la “mala fama” a la cerveza, no fomentar su consumo.

Gracias a Telecinco.es por la publicación de la información en su web.

RECETAS CON CERVEZA