El desayuno y sus misterios

Todos sabemos gracias a nuestras madres o abuelas que el desayuno es la comida más importante del día. Nos ayuda a afrontar de una mejor forma las tareas que tenemos por delante, rindiendo más, gracias al aporte energético que genera en nuestro organismo.

Un mal hábito, es el de no desayunar (algo que un servidor acostumbra a hacer), ya que según todos los nutricionistas y médicos en general, aconsejan realizar un buen desayuno todos los días con el objetivo de llevar una dieta saludable.

Pero existen muchos mitos y leyendas que rodean al desayuno, como ese que dice: “Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo” ¿será cierto? En realidad, es el almuerzo la comida que mayor cantidad de calorías nos tiene que aportar.

Vamos a ver otros casos:

– El desayuno aporta multitud de beneficios, regulando la masa corporal y el peso, entre otros. Pero como comenta Luis Alberto Zamora, diplomado en Nutrición Humana y Dietética en El Mundo, esto no quiere decir que desayunar ayude a acelerar la quema de calorías y nutrientes.

– No es necesario beber todos los días un vaso de leche, podemos tomar lácteos de otras formas: yogures, queso, etc.

– El denominado “Desayuno americano” en el que podemos incluir bacon, huevos, salchichas, etc. quizá no sea el más recomendable, mejor nos ceñimos a uno más cercano a la “dieta mediterránea”.

Desayunar siempre lo mismo puede considerarse como un error. Lo mejor es degustar cada día diferentes tipos de nutrientes, como por ejemplo: tostadas con aceite, cereales, mermelada, yogures, queso fresco, fruta, galletas, etc.

– Realmente, desayunar no da sueño, todo lo contrario. Nos aporta los nutrientes necesarios para tener un ritmo adecuado para afrontar el día con fuerza.

– Como sabréis, lo mejor es realizar 5 comidas al día: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena. Lo que comentan de no comer nada desde el desayuno hasta la comida no es cierto ni recomendable, porque llegamos a esta hora con un hambre atroz que nos hace comer más.

– Para comenzar el día, mejor cereales que pavo, por ejemplo. Es decir, priorizar los hidratos de carbono antes que las proteínas, que ya ingeriremos en otros productos como los lácteos.

“Después de la leche, nada eches” lo habéis oído alguna vez, ¿verdad? Pues es falso, podemos tomar perfectamente zumo o frutas después de la leche, no hay ningún problema.

– En definitiva, lo que tenemos que realizar es un desayuno completo y correcto, eligiendo cada día un cereal, un lácteo y una pieza de fruta, alternando.

Os proponemos algunas Ideas para el desayuno, así como una propuesta de Desayuno de domingo

¿Qué os parecen? ;)