Mascotas en el metro de Bilbao

Mascotas en metro

A partir del 1 de Enero del próximo año, perros y gatos podrán viajar con su dueño en el metro, el tranvía y los trenes de cercanías de Bilbao. Esta medida pone a la capital vizcaína a la altura de otras ciudades como Barcelona o Madrid, que ya permiten desde hace tiempo que los usuarios viajen con sus mascotas, eso sí, con ciertas restricciones que han imitado también los bilbaínos.

En el metro

– No podrán viajar perros con un peso mayor de 8 kilos, quedando fuera el 80-90% de las razas. El schnauzer o el cocker, por ejemplo, no podrán usar el suburbano ya que pesan de media unos 12 kilos. Y qué decir de los perros de talla grande como el San Bernardo o el galgo…

– Tanto perros como gatos deben ir dentro de transportines y no suponer una molestia para el resto de los pasajeros. Es decir, si alguien se opone a que la mascota viaje en su mismo vagón, el dueño deberá trasladarse a otro lugar.

– No se podrá viajar con mascotas exóticas, como reptiles arañas o insectos, y tampoco podrán acceder los perros considerados potencialmente peligrosos según la normativa vigente.

En Euskotren: Tren de cercanías y tranvía

En este caso, las restricciones no son tan duras. Los gatos deberán viajar en cestitas o transportines y los perros tendrán que ir en brazos o a los pies de sus dueños, atados y con bozal. Se mantiene la prohibición de animales exóticos y perros considerados peligrosos.

Además, en todo momento el personal de ambas compañías podrá limitar la admisión de animales domésticos en horas puntas o prohibir el acceso de una mascota si considera, bajo su criterio, que puede resultar molesta para el resto de los pasajeros.

Algunos grupos animalistas de la zona han manifestado que la medida adoptada, pese a ser un avance, es muy limitada y decepcionante debido a las restricciones impuestas. El peso máximo de 8 kilos es exagerado y reduce a un pequeño porcentaje el número de mascotas que puede usar el metro. Por otro lado, no parece necesario llevar al perro encerrado, ¿no es suficiente llevarlo bien controlado con correa y bozal, como en el tren o el tranvía?

No obstante, pese a las limitaciones, este tipo de medidas deberían tomarse en todas las provincias españolas para facilitar el transporte de los usuarios con sus mascotas, ya que en ciudades grandes con mucho tránsito es imposible hacerlo de otra manera. En Valencia y Sevilla, por ejemplo, no aceptan pasajeros con mascotas en el suburbano sea cual sea sea su tamaño y tipo. Mientras, en el metro Madrid estudian la posibilidad de permitir el acceso de mascotas sin limitaciones horarias.

Aún estamos lejos de alcanzar a otros países europeos como Francia o Inglaterra en el ámbito de la concienciación animal, pero al menos parece que, poco a poco, estamos avanzando para conseguirlo.