El síndrome prenavidad afecta al 70% de las relaciones

¡Se acerca la Navidad! Y la pregunta que más se empiezan hacerse por estas fechas es: ¿En tu casa o en la mía? Son muchas las parejas que sufren estrés, rupturas y fracturas en las relaciones en el mes de diciembre por motivo de la celebración de las fiestas navideñas. El principal problema al que se enfrentan con la llegada del mes de noviembre es dónde celebrar las fiestas, ¿en la casa de tu familia o de la mía? Se trata del Síndrome prenavideño que afecta al 70% de las relaciones.

El Síndrome prenavideño

¿Cuál es la razón de estos desencuentros? “Las celebraciones navideñas nos infantilizan, volvemos a ser los niños que fuimos y a pelearnos con nuestros hermanos. La familia es el lugar que alberga lo mejor y lo peor de las personas, como rivalidades, odios o enfrentamientos. Es solo una noche y parece que marca el resto del año”, explica la directora y terapeuta de Coaching Club, Verónica Rodríguez Orellana

Se trata del efecto Magdalena de Proust que se produce cuando un olor, sabor o cualquier otra experiencia sensorial nos traslada al pasado con tanta fuerza que casi podemos revivirlo. Algunos colores o sonidos de las calles en estos días generan este efecto que puede ser muy positivo o disparar conflictos internos no resueltos, como los celos infantiles de otros miembros de la familia o simplemente la tristeza de cuando echamos de menos a una persona que ya no puede sentarse a la mesa.

Se trata de una memoria involuntaria que retrotrae a momentos del pasado en un ejercicio que aporta autenticidad a nuestra vida. Y por eso cenar en una u otra casa cobra tanto significado como para estar de morros semanas antes de decidirlo. Tal es el conflicto que ya hay parejas que las pasan por separado: cada uno en casa de los suyos. Sin embargo, hay que tener cuidado para no hacer demasiado daño a mayores y niños, los que pueden acusar más el peso de estas decisiones.

¿Cuál es la clave? Conviene desatarnos de recuerdos que pueden ser un factor de bloqueo, tratar de no discutir por el pasado y de estar de alguna forma en el lugar en el que no se cena con una llamada, una visita o mensajes. Rebajar las expectativas para estar más relajados ayuda, al igual que negociar con antelación las vacaciones de los pequeños con padres separados para que ellos lo sepan y se sientan seguros. Y si después de todo no apetece, pues no celebrar nada.

5 consejos para llegar a un acuerdo prenavideño
  1. Sin estrés: Hay que evitar las presiones y las grandes expectativas sobre estas fiestas. No es necesario tener todos los regalos comprados, ni ser el mejor cocinero del mundo en las celebraciones familiares.navidad-estres
  2. Sin rencor: No se debe discutir y para ello es importante no airear antiguas rencillas. No es el momento de plantear problemas del pasado.navidad-rencor
  3. Sin presión: La Navidad nunca tiene que ser una imposición. Si no se desea celebrarla, pues no se debe hacer.navidad-presiones
  4. Sin prisas: Los padres separados deben hablar el tema de las vacaciones con antelación.
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  5. Sin arruinarse: No se debe fomentar el consumismo en los niños. Solo les creará frustraciones en el futuro.Girl Holding Christmas Gift